viernes, 31 de agosto de 2018

ARDILLONA SE VA DE FERIA EN BUSCA DE SU "AMORE"...





¡Ayyyyy! ¡Me voy de Feriaaaa!

Le he dicho a mi hija Ardi que si quiere a su madre tiene que posponer la boda para después de este fin de semana porque me voy a la Feria a disfrutar de la “panda”…

Cómo tengo contactos con todo el mundo han llegado a mis peludos oídos que mi amore se va de Feria al mismo lugar donde escuché le decían Sheriff. Debe ser una autoridad porque de otra forma no se entiende porque cuando era Policía allá por el Canadá no era nada fiestero, era más de yacer de noche otras cosas más afelpadas. ¡Lo sabré yo!…

Me he ido sin pensarlo a Foca la Bordadora para que me haga un vestido de tiramisú azul con escote por la rabadillas y volantes sin carné. ¡Quiero impresionar a los ojos de mi gatuperio!

Es algo carillo pero me lo ha dado a cuenta cuando le he hecho una confidencia: Voy a reencontrarme con un viejo amore. Él te lo pagará con intereses pues siendo Sheriff tendrá un abultado sueldo como abultado debe tener casi todo…

Me ha dicho un pajarito y no es el Maestro Lechuza que este finde hay reunión de amiguetes…. ¡No veas cuando se lo diga a mi Ardicandidez! ¡Gema también estará! Estoy por llevármela, le hago otro traje que después pagara mi amore mio, y así ellas pueden subir a la montaña a eso de las doce del mediodía, con la fresquita, para comer un paquete de buenas bellotitas. ¡Tienen tanto que contarse!

Sí, se lo voy a decir y verás como hasta llora a moco sorbido…

Sé también que van el incauto del yerno del suegro querido que fue antiguo Policía Montada del Canadá y ahora es Sheriff con estrella y pistolita que llevan por sombrero uno de cáñamo del bueno. Y su mujer también... A esos dos no voy ni a mirarlos a la cara. Él por ser él y ella por dejar plantado a mi Ardillón que solo tiene un huevo pero vale un montón.

¡Por fin voy a conocer a Adela y a Antonio! Adela de nunca pudo ver a mi hija Ardi pero no pasa nada, yo le voy a demostrar que la familia Ardillona es mucha familia. Antonio debería fijarse en mis jechuras hacerme una de las suyas. ¡Mejor escaparate no va a tener!

Mi hijo Ardillesco ha dicho que también se apunta, que seguro que va su amada Encarna, y él le pedirá la mano en medio de la charca.

Ardillesco hijo mío, que mi próxima nuera no va a estar, me lo hubiera dicho el pajarito que bien informado está…

Madre Ardillona, "yo sigo siendo aquél" y "que sabe nadie de lo que me gusta o no me gusta de este mundo"… Cómo yo te amo, mi pretendida pretendienta, nadie te amará y que sepas que si sí me dices tu vida va a ser un escándalo porque vamos a vivir una gran noche todos los días…

He mirado a mí hijo y he visto que está enamorado hasta las trancas como yo lo estuve del policía que hoy es Sheriff.

El grupo de mis hijos Ardigitón y Ardillete jirjol también quieren ir pues quieren cantar sus temas de su disco “Jirjolea la rumba” que según en el estanco de al lado han triunfado mogollón..

Bueno, he alquilado una furgoneta de séptima mano con batería recalentada y nos ponemos ya en marcha para estar el viernes allí.

Borriquete ha venido a darme lo que él solo sabe darme y le he dicho que no, que yo ya tengo dueño, se llama Sheriff y seguro que después del ya me entiendes no me deja estrosá…

La Familia Ardillona, todos para adentro, tirados en la bartola para cumplir nuestros sueños…

Sheriff, ya vamos todos!! ¡¡Yujuuuu!!

Jesús Rodríguez Arias

sábado, 25 de agosto de 2018

DON HIGINIO...





Don Higinio de Monte Perdido y hallado en la Meseta de siempre fue muy impoluto y por eso le gustaba codearse de toda barra forrada de escai. De niño fue educado en los más altos colegios ya que sus padres, que vivían su vida, lo internaban cada año en la prestigiosa Academia del Quinto Pino donde iba creciendo en pantorrillas pues todos los días tenía que subir mil metros doble ancho…

Doña Higinia de Quinto Pino y de Sexto Almendro, era marquesa de Cascarrabias gracias a su abuelo Tación “El Plumillas” que era afamado disertador de las vacas holandesas. De siempre Doña Higinia fue de condición beata y como tal no faltaba un día a atender a sus pobres de siempre. Don Críspulo, su confesor, le decía que tenía que cambiar de “pobres” pues los suyos ya estaban hacendados debido a los grandes donativos que les daba cada vez.

Doña Higinia, ofendida, se marchaba a casa apesadumbrada y con ganas de llorar a moco tendido aunque al final se quedaba en el Café del Pitiminí que regentaba Engracia, la de Anselmo que a su vez es hijo del director del banco de muchos fondos y pocos préstamos.

Allí se reunía con sus amigas de siempre porque Doña Higinia no era mucho de cambiar. Con sus eternas Pulqueria, marquesa de la Minina, Grata, duquesa del Chopepó, y Honoria, Archiduquesa de Florín del Manojo Seco, se celebraban unas tertulias donde el critiqueo de altura hacía presencia mientras decían todas al unísono que si viviera el Padre San Son seguro que esto no pasaría…

Hoy han invitado a Gladys Manuela, que es una carraqueña adinerada casada con Pinín, el último hijo del conde de Tarantón que lo dejó sin título pero si con vitalicia pensión. Gladys Manuela es muy ordinaria y no es para nada beata, luce escote en pechera, no sabemos como tiene el abrelatas, come las pastas de tres en tres, se atora y tose los pedacitos de nueces del Caribe en su abrigo de zorra keniana.

Doña Higinia con sus amigas, todas beatas, pulcras y ricas, se quejaban amargamente de que Don Críspulo les había llamado al orden porque quería que cambiaran “sus” pobres por otros “pobres” que no conocían de nada de nada. ¡Cuando la caridad es imposición deja de ser caridad! Decían todas al unísono acaloradas con medio soponcio mientras Gladys Manuela se recolocaba los portentosos senos en el ajustado traje hecho a medida…

Mientras Don Higinio de Monte Perdido, Conde-Duque del Marquesado, le gustaba ir de caza a los más lujosos lupanares donde según decía se podía ver los mejores “conejos”. Ahora se llevan los australianos, le decían a su mejor amigo Don Luciano que era médico de la pedanía de al lado mientras se sacaba con un alfiler de plata un hilo de tocino del jamón del bueno de las muelas del juicio.

Don Higinio respetaba a su sacrosanta y beata esposa y solo le ponía la mano encima en el aniversario de bodas de sus comunes abuelos que ya murieran hace quinquenios sin especificar.

Don Higinio era un santo y casto esposo para Doña Higinia que desconocía de su afición por los lumpanares donde gozaba de alto prestigio en las bajas camas, donde era un gran conocedor del mar y la tierra, de los conejos y mejillones en su tinta, donde se dejaba grandes cantidades del dinero de sus asalariados porque el ser rico es una condición.

Y claro de tales palos salió el pequeño Don Higinio, niño protegido desde siempre y ahora que ya ha cumplido sus primeros 40 años sigue durmiendo en la cuna de plata que le hiciera un famoso orfebre allá en la Pampa.

Hijo único aunque le constaba que tenía más hermanos pues su padre no podía tener el tómbolo quieto y su augusta y santa madre se dedicaba a “sus” pobres, a los hijos de estos, a criticar con sus amigas a Don Críspulo y lo más irse a retiros a la Casa Palacio de su tía-abuela muerta en vida cuando descubrió que Colón fue el que descubrió las Américas y no su antepasado Don Casimiro de Penacho Alto…

Don Higinio aun no se le conoce relación sentimental, para disgusto de Doña Higinia y tranquilidad de Don Higinio padre.

¡No quiero ni pensar que el “niño” sea anacoreta! Decía Doña Higinia casi desmayada mientras cogía un canapiés de cigala y perlas de trufas.

Don Higinio padre le dijo un día a Don Higinio hijo: ¡Ya es hora que te lleve a un buen lupanar pues tienes que aprender todo lo que yo sé y convertirte en un experto en conejería y derivados! El hijo bajó la cabeza pues a él no le gustaban los conejos sino los gatos…

Don Higinio hijo era muy ambivalente y le gustaba un poco de todo pero lo que no quería es que le tocara en suerte ni una Gladys Manuela para sacarle los cuartos o el prototipo de su augusta y puñetera madre. Él era más de otra cosa, como Bruna que era una chica sencilla que se dedicaba a rellenar colchones con hojas de calabazas. Era pobre pero honrada…

También no le hacía ascos a Eustoquio, un joven miitar condecorado que tenía un bello uniforme, una brillante espada, y los que lo conocían bien también le reconocían un trabuco de gran envergadura.

Eso tiene tener los padres que tiene que él no se define y le gusta mirar como Segundo le mete mano a Primera mientras comen bolitas de alcanfor.

Sí, Higinio hijo por muy buena educación que haya recibido y una pulcra pulcritud en gustos y modales, era todo un mirón degenerado como le dijo Audeno “El Melenas”, afamado bandido, mientras se sacaba el pistolón antes de meterlo en el pantalón.

Don Higinio hijo si hubiera vivido en estos tiempos serían el prototipo de enganchado a internet a los programas del tiempo y las isobaras esas… Pero como le tocó vivir en su época se tuvo conformar en mirar porque de hacer, la verdad, hacía poco.

Un día, que tenía los ojos muy cansados de mirar lo que no debía, se puso delante de sus padres y les dijo que quería encaminar su vida hacia lo militar. Qué quería ser General en la reserva en la región del Peloponeso y mandar a sus soldados a luchar contra el enemigo…

Os podéis imaginar que Doña Higinia le dio un soponcio pues no imaginaba que su hijo viviera peor que “sus” pobres y Don Higinio firme y marcial dio un abrazo mientras pensaba que hilos tocar para que su hijo fuera Teniente General… Se lo diría al ministro de causas varias pues esta tarde había quedado en el lupanar de siempre pues viene un conejo nacional que está haciendo estragos. ¡Seguro que le damos una solución y entre todos le damos a mi hijo una guerra!

Lo que pasó en el lupanar, si consiguió su sueño o no lo sabremos en otro capítulo de este serial que se me antoja apasionante…

Jesús Rodríguez Arias

sábado, 4 de agosto de 2018

DON EUSTAQUIO...




Don Eustaquio, o Señor Euztaquio como era llamado en el pueblo donde tuviera el recordado natalicio de Rollón duque normando de aquella época y entre cuyos descendientes estaba el mencionado estudioso de la vida de los antecesores de los cuñados de los reyes godos.

Don Eustaquido De Rollón y Melindres Altas, decimonono marqués de la Vista Gorda, vive en su palacio rural con su ama de llaves de toda la vida, Enjuta Paredes, que cumplirá el próximo otoño la edad del Orient Express donde sirviera su madre hasta que descarriló y se casara con Menandro que de siempre fue el guarda de la finca de la Familia de Vista Gorda.

El Señor Euztaquio, como era conocido en el pueblo de sus antepasados normandos en plena meseta castellana, había mantenido su soltería pese a las insinuaciones que tuvo de muchachas pudientes variadas a lo largo de su ya larga vida pues al día de hoy cuenta con tantos años como él tiene.

Un gato de angora hecha en porcelana es su mejor compañía amén de la amplia biblioteca de más de 100.000 libros y alguna carcasa de DVD que tiene en su palaciega residencia.

Vive austero pues según Don Rómulo, su administrador de toda la vida, no gasta más de 100.000 de las de antes cada semana. Sus gastos, aparte la casa, son viajes culturales a la capital donde desde hace ya unos años tiene una amante por lo civil aunque también es asiduo a la “agenda de género” donde se le puede ver en los reservados de los puticlú más exclusivos bebiendo armañac y fumando en pipa que todavía no han podido determinar cuál.

Él por razones obvias es muy apolítico aunque su padre siempre fue muy de Franco pues el título nobiliario venía por saga materna.

Don Eustaquio en los años del felipismo, que todos sabemos es una variante del socialismo, fue muy de Felipe después llegó Aznar que se le atragantó desde un principio pues no quiso invertir en un proyecto para su pueblo donde le daría pingües beneficios. Un campo de golf en medio de lago que lo circunda. Con la llegada de José Luis al final se pudo hacer ese parque acuático y temático “Golf Park Nautic” con la ayuda de Betario el alcalde socialista que había depuesto a Don Eusebio, gran amigo de Eustaquio que fue traicionado por este último en cuanto pudo pues ante todo era un hombre honrado.

El Señor Euztaquio, según se le dice en el pueblo al marqués de Vista Gorda, nunca entró en la vulgaridad esa de la política aunque se aprovechó de ella todo lo que pudo. Después llegaría Mariano a la presidencia de la nación y con él Soraya y claro con los dos se llevaba bien que los invitaba a su solariega casa cada verano para comer la especialidad de la casa: Rollón relleno.

Siempre fue muy sorayo, antes fue felipista y despues zptista, y hacía grandes manifestaciones de admiración de la vicepresidenta. Don Eustaquio, de carácter cambiable como el viento del cocoroco, le engatusó la idea de ser el primer marqués ropasuelta, como lo fue roja en su época la de Medina Sidonia.

En una entrevista que le hicieron en una revista de divulgación histórica sobre la callosidad de los soldados después de una refriega con jabón de arándanos dijo sin cortarse un pelo: ¡Admiro a Pablo Iglesias! Y se quedó quedo…

Fue catalogado como el marques lila, que no lelo, y desde entonces se le podía ver en sus chaquetas hechas en afamado sastres ingleses pañuelos de ese color y corbata con dibujos amoratados. Todo un noble guiño a la nueva casta.

La cosa no fue bien pues en dos elecciones no cogieron poder, que en verdad era lo que le gustaba al Señor Euztaquio, y entonces volvió con Soraya pero por aquél entonces ya estaba defenestrada y acababa de perder la presidencia de su partido con un señor apellidado Casado que solo nombrarlo, el soltero acérrimo, le entraba urticaria.

Un día, leyendo la epopeya del soldado Jeromín en las guerras púnicas, le dio por llamar a Moncloa, no pasa nada por intentarlo, y mira por donde le cogió el teléfono el mismo Pedro que ya se hallaba como en su casa.

Don Pedro, llámame Pedro compañero, decía con puño en alto mientras una melodía entonaba la internacional, le agradezco la deferencia que tiene al ponerse a conversar con esta augusta autoridad en temas varios como es el Marqués de Vista Gorda, es decir yo…

Le felicito grandemente por su exitosa elección y por ganar la moción a ese miserable llamado Mariano y no, no me hable de Soraya que ni para estar escondida sirve, esta señora es Arenas de otro costal…

Soy socialista de toda la vida, de los de brazo en alto, lo decía por las veces que había cantado el caralsol con su padre cuando visitaba la tumba de Franco en el Valle de los Caídos, y aunque multimillonario pienso que todos somos proletariados, incluso yo…

Pi,pi,pi, pi, pi, pi…

¿Oiga? ¿Se ha cortado?

Pi, pi, pi, pi, …. “la internacional”…

¡Menudo gilipollas! ¿Quién se habrá creído este chaquetero?

Voy a llamar a Pablo, para conversar con él de cosas de Estado. Pablo, Pablo, Pablo, buscaba con la mirada y dedo en el voluminoso listín teléfonico que tenía en su despacho de verano.

¡Tiene guasa no tener el teléfono de Pablo Casado! ¡Voy a llamar a Soraya, que es una buena chiquilla, para que me lo de!

Y mientras seguía pegado al teléfono se acordó que la semana próxima tenía un “evento” de su agenda de género en Madrid pues le habían dicho que venía una normanda y que seguro podría ser de su familia…

¡Las cosas de Don Eustaquio o del Señor Euztaquio según se mire!

Jesús Rodríguez Arias

sábado, 28 de julio de 2018

ARDILLONA Y LA BODA DE SU HIJA ARDI...




He llamado a la famosa modista Felina Salvo para que me dé los últimos retoques al ceñido vestido que oculte mis abultadas protuberancias de ardilla vieja y depauperada…

¡Qué ilusión tengo con la boda de mi hija Ardi con Oso Hormiguero! Por lo menos ella se casa con el primer ser que ha penetrado en su corazón aunque eso no lo sé pues con lo recatada que es me hace suponer que todavía es mocita pues su pretendiente que se dedica al negocio de la “cultura de género”, los antes llamados puticlú, y a lo mejor hace allí sus “practicas”.

Sé que Ardillón ha desistido de su platónico amor con la niña del suegro querido y se le ha visto paseando con Doña Nutria Cuatropelos, marquesa del Cañaveral Alto. Él siempre fue muy augusto y le va la alta alcurnia aunque conmigo tuvo bajo camastro.

El otro día se encontró conmigo mientras iba del brazo de Doña Nutria y al saludarlo lo más amablemente que pude, por eso de ir haciendo las paces antes del casorio de Ardi, me inclinó la cabeza, no sé si por el peso de los cuernos, y le dijo a su prometida: Es mi ex, la utona… Cuatropelos me puso cara de asquito y se sonó los mocos.

Ya sé que Ardillón tiene pareja para ir a la boda y que la señora marquesas le ha regalado a la parejita un viaje por el Lago del Pototo en plena Antártida donde le ha alquilado la suite “iglús” con servicio aparte incluido.

Yo, que después de mi fracasado viaje en busca de mi amore, me he quedado pelada de dinero aunque confío que mi acompañante, suegro querido del ex de Ardi y Sheriff con mando en plaza aligere el bolsillo y le haga un regalo de los buenos a la que será “su” niña Ardi y de paso me regale el vestido de noche y día salido de la aguja y el dedal de Felina.

Mis hijos Ardillete y Ardigitón han compuesto para la fiesta un jirjol muy rumbón que dice así, en primicia lo digo y por favor que nadie diga que lo sabe pues no confiarían nunca más en su mare…

Ardi y Oso se casan

y por la piedra pasan

retozan, se aman,

se maman, se jaman

y con la family no pasa nada

que aventura más angustiada

no sé como se aguantan

Doña Nutria a padre amamanta,

Ardillón a la vieja la agunta

el último puticlú dicen ha salido rana

pues las susodichas tenían canas

la policía ha cerrado la ventana

y la familia de oso esperan demanda

Ardi, no te metas donde no te llaman

que son capaces atarte a la cama

pero si nuestro disco pagan

nos callamos y llenamos la panza

pues la family de Oso es pana

plata, oro, en abundancia


Jirjol, jirjol, Ayyyyyy rumba pa tós…


El policia ya no es policia

es Sherif y nadie le porfía

con sombrero y sonrisa

nunca saca la pistolita

Ardillona está que trina

el viaje casi le arruina

no ha podido yacer con su policía

pues lo ha encontrado mayor y con barriguita

pero hecho un señor de toda la vida

con sombrero de cánamo y plaquita.

Y ella está colá de enamoraita

y quiere que sea su amor para toa la vía

le gusta todo hasta su guita

pues siendo Sherif tendrá su paguita.

Jirjol, jirjol, Ayyyyy rumba pa tós…

Ardi, Ardi, Ardi, se feliz ardillita

que tu ex, el que te pretendía

dice que no quiere seguir con su vía

ahora maldice a los animalistas

y ha cogido una pistola de mentirijilla

para tirar corcho a las esquinas

para ver si le da a alguna ardilla

Ardi, Ardi, Ardi, dulce hermanita

sé muy feliz con este oso que tiene guita

y puede pagarnos el disco de nuestras vidas

jirjol y rumba que el hipo hasta quita.


Jirjol, jirjo, Ayyyy rumba pa tós…

¿No me digáis que mis hijos no cantan bien? ¡Qué orgullosa estoy de mis modernos churumbeles!

Mi prima soriana Ardisolysombra ha confirmado su asistencia y la de sus 158 vástagos. Asistirá con ellos ese chico tan mono y educado que les da de comer y le recita versos atrasados. Manel se llama y es la envidia porque es galán y educado además de no probar bocado.

Ardillesco ha confirmado su asistencia con su prometida Encarna, ella no lo sabe aunque veréis que sorpresa más grande se va a llevar. Le ha mandado una carta de una marca de café en la que la invitan a un viaje con todo pagado. Cuando ella desembarque la esperará rodilla en tierra con un ramo de hinojos…

Ardicandidez, que es lo mejor porque es buena y pía porque tiene un trastorno de personalidad que le hace ser pollita aunque todavía no es clueca, va a ir con su amiga del alma Gema. Le ha comprado para la ocasión una cajita de bombones de algas de la ciénaga de don Lombrices que dicen que es lo más “in” dicado para la suelta de vientre. Lo que pasa es que mi hija Ardicandidez está a régimen, tiene una dietista muy buena que se llama Doctora Repelente que es agria de carácter y soberbia de cojones. Le ha dicho que tiene que comer esos bombones entre horas y para la cena unas hojitas de alcanfor sin nada de nada.

Dice que ya le cabe el brazo pero no la falda. Está contenta porque va con ella su Gema de su alma…

¡Qué bonito ver a la familia junta y felices!

Y yo, Ardillona quiero ir con mi amore, mi Sherif, el del sombrero de cáñamo, pantalones avaquerados, placa en el pecho y pistola, ya no es pistolón, a un lado. Seguro que me paga el vestido, hace a mi Ardi un buen regalo, me pasa un sueldecito mientras me lo rasco lo que el se llevó cuando éramos jóvenes yo una mocita y él con autoridad, desvirgó mi inocencia siendo policía montada del Canadá…

Le he mandado una carta de pelo y uña junto a todas, toditas las facturas…

¡Qué ganas que se case mi Ardi, nuestra Ardi mocetón, que aunque con bastante más años te conservas como un chicharrón!

Ya ni me acuerdo de borriquete…

Jesús Rodríguez Arias






viernes, 13 de julio de 2018

ARDILLONA Y SU ATRIBULADO VIAJE...





¡He llegado a casa to magullá! ¡Viajé en balde!

Este pasado finde he estado allá por la montaña buscando al amor de mi vida que era ese policía que me desvirgara siendo yo mocita. ¡No he dado con él!

Llegué el viernes toda estrosá del viaje en la baca de un tractor. Me dolía tó, los riñones no los sentía, mis delicadas piernas ni podía moverlas, hasta las paletas se me movían que me hacían hasta vieja.

El conductor me cogió por el cuello y me soltó cerca de una curva. Menos mal que iba agarrada a mi pequeña maleta donde llevaba dos trajes de noche, ninguna muda y dos picardillas.

¡Qué caloooooo!

El alquitrán de la carretera quemaba mis lindos pelos, tenía sed, me moría por fuera, por dentro, y en el único paraje con follaje me adentré con alguna que otra esperanza de encontrar a mi amore…

Ví un recinto totalmente cuidado con un fresco césped, sombrillas y una piscina deliciosa. A esa hora había muy poca gente porque hay que decir que era la hora de más calor, en el cercano bar se escuchaba alguna que otra vez tomando una cerveza.

¡Quegustomásgrandeeeee!

Me senté en la sombrita, saqué de mi maleta unas sabrosas bellotas, y me dispuse a esperar a mi policía que me montó allá en el Canadá pues me dije que seguro iría allí a lucir palmito…

De pronto, tras comprobar que nadie ya había, me acerqué a la piscina que se veía fresquita, azul, limpia, me lancé a los Raquel Güillians esa…

¡Ohhhhhhh! ¡Que buena estaaaaaá!

Si os digo ya ni me importaba el policía montada del Canadá, me sentía una reina en su palacio…

De pronto cuando cerré mis lindos ojillos porque había conseguido el karma necesario sentí un palazo en tó mi cuerpo que casi me hunde. ¡¡Una rata, una rata!! Gritaba desconsolada una niña a su madre mientras el socorrista me intentaba ajogar.

¿Una rata yooooo? ¡No, hija, soy ARDILLONA!

Y salí como buenamente pude para traspasar los setos con más pelos que vergüenza.

Eran las cinco de la tarde, caía un lorenzo que quemaban mi pies de forma dolorosa. Transitaba por las calles casi asfixiá, quería preguntar a algún lugareño donde podría encontrar posada, para esperar tranquila a mi amor, para descansar en mi morada…

Una señora se asomó, me vio, cogió una escoba y empezó a vapulearme toda al grito de ¡¡rata asquerosa!!

Me pude escapar como pude mientras le gritaba que no era rata, que era Ardillona, que buscaba a su policía montada del Canadá y que lo demás me sobra…

Al final llegué al resort que había alquilado al Sr. Buitre Leonado. La verdad es que la buitrera n.º 2 tenía magníficas vistas y podías tocar hasta el cielo. Dormí a pierna suelta toda la noche porque entre escobazos y la baca del tractor estaba estrosaita.

Al mediodía del sábado me desperté muy ufana, me puse de pie y me dolieron todos los pocos pelos que todavía adornan tan bello cuerpo. Hacía un calor insoportable. Cuanto de menos echaba el lago de las nutrias…

Me asomé a la puerta de mi apartamento leonado y agudicé la vista: Lejos pero más cerca de que le he tenido desde que me abandonara allá por el Canadá estaba mi policía. ¡Qué donosura! ¡Qué fineza!

Llevaba sombrero de cáñamo, no de fieltro, polito de verano, no casaca de medio cuerpo, unos pantalones de los llamados vaqueros a media rodilla, no los bombachos, y en vez de botas altas unas babuchas de esparto.

La verdad es que no era el mismo mocetón que me quitara la mocedad…

Ya se veía que había cumplido años, que estaba algo más rechoncho, pero mantenía esa hidalguía para tocarse los rizos que apenas ocultaba bajo el veraniego sombrero de Cáñamo.

Con la ilusión me tropecé y rodé por toda la montaña. Quise verlo, tocarle, besarlo, enamorarlo como lo enamorara cuando en vez Ardillona era ardillita moza y guapa. Cuando estaba en el suelo, mientras un perro me olisqueaba y se meaba encima mía, escuché que le llamaban Sheriff y ahora lo tuve claro: Había ascendido y ahora, que ya está más depauperado, imparte la ley con sonrisas y gorrazos.

Fui auxiliado por el buitre leonado que me alquiló el resort y mientras me llevaba con urgencia al Doctor Salamandra me decía que no me iba a devolver nada de lo estipulado en el alquiler pues esta caída era cosa mía…

El Doctor Salamandra me trató con frialdad mientras me miraba con ojos saltones. Me puso un emplaste de larvas de moscas verdes de Persia que me costaron todos mis ahorros y me pusieron de patita en la calle.

He tardado una semana en volver a casa: Estoy estrosá y no es por Borriquete, estoy estrosá y arruiná para que no me haya traído ná de ná…

Ahora estoy en casa, con la pata subida, y magullada, también herida y no por el ardillazo sino porque no he hablado con mi policía, que ya sé que es Sheriff, y prometo intentarlo otro día…

Hoy he recibido una llamada de mi hija Ardi. ¡¡Se casa con Oso Hormiguero!! Y que quiere invitar a Gema, íntima amiga de su hermana Ardicandidez, quiere invitar a Encarna, la enamorada de su hermano Ardillesco, quiere invitar a sus primas sorianas para que también venga Manel, quiere invitar a la mujer que ama con pasión su querido padre Don Ardillón, quiere invitar al policía del Canadá pues sabe que lo quiero una jartá pero no quiere invitar a su ex-pretendiente porque oso es muy celoso y el primero le da un tembleque que llora como un mozo.

¿Qué queréis? Me he ilusionado…

Ya me veo del brazo de mi Sherifff, con su pantalones vaqueros, su sombrero de cáñamo y la placa en el pecho y la pistola a un lado…

Jesús Rodríguez Arias




viernes, 22 de junio de 2018

VUELVE ARDILLONA: ¡¡TEMBLAD!!




La verdad es que Borriquete me tenía “estrosá” pues era ardoroso y yo ya no estoy pa ná…

He ido a la protectora de las ardillas desmadejás y lo he denunciado por acoso, derribo, tracatrón una vez si y otra no.

Lo han detenido y me han dicho lo han metido en la misma celda que el Urdangarín ese…

Ahora otra vez “soltera” me he acordado del Lirón pero me ha dado un asquito porque le olían los huevos un montón. También me he acordado de Ardillón y hasta le he mandado un mensaje secreto para ver si nos podemos ver pero me ha hecho el mismo caso que me hace desde que me dejara allá por el Canadá ese policía que me despojara de mi ardillesca virginidad.

Estoy más sola que la una y también la otra pues el tema amorío está fatal. Por lo menos mi hija Ardi ha madurado, en eso se parece a su madre, y ha empezado una relación seria con Oso Hormiguero que me han dicho es de buena familia pues el padre es dueño de todos los puticlú de la zona del estanque de las nutrias y su madre hace sus obras pías en el gallinero que está a la esquina del parque según se sale.

Los dos se conocieron en las clases de yoga tántrico del Maestro Lechuza y gracias al manejo de los términos coincidieron un día al entrar en la sala donde practicaban el módulo: La sexualidad según el graznido del pavo.

Según Loroncia, que de siempre ha sido muy cacatúa, me ha dicho que todavía no se han tocado aunque él ya le ha metido el hocico mientras no le meta el arándano mi hija Ardi puede decir que la virginidad no ha perdido.

¡Ojalá le vaya bien! Mejor que con el pelanas del ex-pretendiente y a su vez yerno del suegro querido seguro que si…

Cuando se entere llorará en el banco mientras se come la bellota y le habla a la oca que ya la tiene hasta ahí…

Lo mejor de esta infausta relación ha sido sin lugar a duda que yo he podido encontrar a mi policía, ese de ricitos risueños que ocultaba bajo el sombrero de fieltro, de pantalones bombachos y casaca corta roja, ese que me hizo ser ardillona antes de tiempo, ese que era el policía que mejor montaba en todo el Canadá, ese que decía era suegro del yerno atontolinado, ese que me hizo dudar de mi amor con Ardillón mientras le ponía la testuz con el Lirón y ya tonteaba con Borriquete, ese que me dijo que era una Utona, ese…

Ahora que estoy soltera, para nada entera, que todavía me puedo operar para quitarme años de encima, que un médico me ha dicho que hasta el pototo lo puedo estirar porque de tanto usarlo lo tengo como una silla desfondá, ahora voy a echarle los tejos de una vez por todas a ver si cae en mí, no me desprecia, y pierde el norte y me deja preñá. Yo, por amor, estoy dispuesta hasta yacer.

Aunque, os debo reconocer, que ando un poco mosqueada y “moquicaída” pues sé que mi particular del Canadá Policía sus amigos le han hecho una fiesta para celebrar el aniversario de boda con la santa de su mujer, la que llevó al altar una vez me dejó sola y plantá y helada en los tiempos de mi antigua mocedad.

¿Qué he hecho yo para merecer este denigrante trato del que consideré mi amado amante y para él yo fui ardilla de un rato?

Si no fuera porque no tenía nada que ponerme me hubiera colado por sorpresa en el fiestón. A ver que decía ese prenda al verme coqueta y resultona porque ahora soy más vieja pero antes fui utona…

Ardillón me dijo que quería comprarme un vestido de Vitorio y Luccino pero para eso tendría que vender el cañaveral de las lombrices que estaban muy cotizadas en su época. No lo hizo y no tengo el vestido y con lo mal que he quedado de mi relación con Borriquete no me he atrevido a ir a dar una verdadera sorpresa a esos enamoraeetes.

Pero sé que pronto harán una escapadita de amor y allí estaré yo. Ya tengo comprado asiento en la baca del trolebús. He reservado habitación desayuno y derecho de pernada en la cueva de la montañesa cabra. Se va a enterar cuando me desmaye delante suya, me tenga que hacer el boca a boca, cuando pruebe las mieles de mis labios seguro se acuerda de esa primera vez cuando era policía y llevaba sombrero de fieltro, pantalones bombachos…

No me quiero interponer en el matrimonio pero yo estaba antes…

Ardillón me ha dicho, llevamos una relación muy normalizada y progresista, que tiene intención de manifestar sus claras intenciones amatorias a la mujer del yerno del suegro querido a más tardar en este verano. Ya ha vendido el cañaveral y le ha pedido al maestro Joyo que le haga un anillo con alguna gema.

Mi hija Ardicandidez, al escuchar el nombre de Gema ha llorado porque todavía esta no se ha puesto en contacto con la otra. Ella que quería charlar de sus cosas al borde del lago mientras comen bellotas a pleno sol veraniego con sesenta grados a la sombra.

Mi hijo Ardillesco está apenado, pues él es caballero de los de dartañán y también ha sufrido menoscabo. Su anhelada Encarna cita no le ha dado, no ha tirado sus coletas desde la torre hasta el caballo para él subir a rescatarla y llevarla en brazos como hacen un amado con su amada pero ella ni se ha dignado en contestarle las 600 cartas que en quince días le ha enviado…

Mi hijo Ardillete triunfa en las colonias francesas pues va a anunciar un nuevo perfume llamado: “O del lago”.

O del lago,
flipa mogollón,
sirve para el sobaco,
también para el potorrón.

Jirjol, Jirjol.
Jirjol, Jirjol.

Mi hijo Ardigitón no está triunfando con las rumbitas y por eso se ha hecho DJ de la disco-ranitas.

Tiritri, tirititrón,
nadie quiere,
a Ardigitón.

Eso sí mi prima Obdulia, la soriana, está la mar de contenta pues su hija ha intimado con un chico muy mono llamado Manel que le lleva bellotas y tarritos de miel.

Mi hija Ardifermosa quiere ser modelo de buena ropa, se ha afeitado el sieso y hasta la broca, pues quiere parecer que sabe lo que es la moda. Yo por mi hija ma-to y por eso cuando vea y recupere el amor de mi policía con ricitos le diré hable con diseñador de prestigio para que en su próximo desfile luzca un modelito.

La que mejor lo tiene es Ardi con mi yerno, ya lo quiero como tal, Oso Hormiguero pues dice que en su casa van a poner un bellotero con las más sabrosas bellotas del mundo entero. Que tendrá un cuerpo de casa y otro de calle y que cuando ella lo disponga quiere procrear una familia luenga con 25 vástagos na más…

Aquí solo hay dos víctimas que no sé como recuperar: Yo mismamente y el yerno del suegro querido que cuando se entere que a Ardi a perdido no se como le va a sentar porque de siempre me ha parecido atontado y meapilas… ¡Mira que enamorarse de una ardilla!

Lo dicho, cuando esta parejita vaya de escapadita a su nidito se encontrarán conmigo y seguro que a suegro querido se le cae tó…

¡Tendréis noticias de nuestro amorrrr!

Jesús Rodríguez Arias