sábado, 9 de septiembre de 2017

SERAPIO Y LOS ROPASUELTAS




Serapio no salió nunca de lo redondo del pueblo porque creía que se perdería. Una vez tuvo que acompañar a su sobrino a la capital a comprar un pasaje para el tren pues el chaval se iba a estudiar a la universidad y a punto estuvo de perderse aunque después de unas horas era encontrado a doscientos metros de la estación peleándose con cacharro de la zona azul pues se imaginaba que sería unas cabinas de esas...

Que Serapio era más bruto que un arado es una apreciación inexacta pues lo era además también era más simple que el mecanismo de un botijo aunque de siempre fue un hombre de fiar como toda su familia.

A Serapio nadie le engañaba y aunque no sabía ni leer ni escribir hacía los tratos más provechosos en el menor tiempo posible.

Él junto a su hermano Gerón trabajaban las tierras que su padre le dejara cuando murió.

Gerón estaba casado con Segismunda y tenía tres hijos, dos chicas y un chico, que eran la alegría de ese pobre aunque honrado hogar.

Serapio vivía solo en la casa que se hizo con sus propias manos en el campo y allí pasaba las horas que no estaba trajinando tallando troncos de madera pues de siempre fue muy habilidoso.

Tanto Serapio como Gerón eran el prototipo de gente normal, sencilla, humilde y muy trabajadora que han conseguido reunir lo que tienen con mucho sudor y mucha sangre que ha quedado prendida en la azada, en la tierra y en la guadaña.

Eran el prototipo que si tenían que “socializar” como dicen ahora los cursis se van al bar del Eustaquio a tomarse unas chiquitas mientras juegan al dominó y ven el partido de fútbol.

Son el prototipo de esos que ni les va ni les viene la política, los índices de mercado, ni todas esas monsergas que se sacan de la manga esos enchaquetados de nuevo cuño que hacen y dicen lo que haga falta con tal de no trabajar en su puta vida. Bueno, enchaquetados y no tan enchaquetados porque no hay nada que más le repugne a Serapio que un ropasuelta.

¡Son unos vividores! Decía para todo aquél que lo quisiera escuchar. ¡No han trabajado en su vida y se creen que con esas greñas y ese pestazo a sudor se igualan a los que trabajamos de sol a sol que tenemos más decencia que todos ellos juntos!

Esto lo decía elevando la voz cada domingo después de la Misa, no porque él fuera que no iba, sino porque en ese momento venía Mauro, el cura, que según dicen es muy amigo del Padre Ángel y un gran defensor de algo tan arcaico como la teología de la liberación. Junto a Mauro, por favor no me llames padre, siempre iban una camarilla de ropasueltas encabezados por el hijo de la Engracia, la boticaria, que había estudiado en la Complutense esa y había conocido en persona a dos referentes mundiales en integridad: Pablo Manuel y Monedero.

“No te puedes imaginar lo disgustada que está la Engracia desde que el niño ha dejado los estudios y se ha hecho político ropasuelta”, comentaban en el bar.

La Engracia, como así todo el pueblo la llamaba menos su hijo que le decía progenitora, daba gracias al viejo crucifijo que presidía la antigua iglesia porque Cosme se fuera hace unos años y así no viera a su hijo que le había salido rano.

Todos los jueves tanto Vivencio, hijo de la Engracia, y una camarilla se formó el primer círculo que había en el pueblo. El tema de espiritualidad lo llevaba Mauro, por favor no me llaméis padre, y unos días empezaba la reunión con algunas palabras de Pablo Coelho, otros de Buda, algunas de Monedero aunque lo más de lo más era citar al Ché o al mismo Otegui al cual conoció hace mucho cuando los dos frecuentaban las herriko tabernas. A Cristo ni se le citaba ni se le esperaba pues Mauro podría ser párroco pero no se sentía muy cura mientras esta iglesia arcaica no se una a las demás religiones de paz y se cree una sola que abarque todo haciendo de la tierra un nuevo orden mundial.

Y es que Mauro nos ha salido un poco “masonazo”, perdón mamonazo.

Pánfilo, que era el alcalde de la coalición “arco iris” que desbancó a Don Grato, el viejo profesor y alcalde durante más de 25 años seguidos por el partido independiente y el cual nunca cobró del erario público y menos sus concejales aunque desde que entró el pusilánime de Pánfilo el tema de sueldos se ha incrementado un 2000%. ¡Cosas del desarrollo como bien decía el que ejercía de alcalde!

Don Grato se había retirado de sus labores municipales y ahora llevaba una vida tranquila con su mujer y disfrutando de sus nietos. Muchos son los que se le acercaban a diario para mostrarle su cariño y criticar a los pendejos que gobernaban tan bello y trabajador pueblo.

“Desde que usted se marchó, Don Grato, esto se ha convertido en un puticlub” y Don Grato con cierta sorna se refería al pánfilo del alcalde para decirles: “'Cosas del desarrollo!”, mientras los miraba a los ojos con preocupación.

El cargo de portavoz en la oposición lo había cogido Eusebio, el hijo de Paco el carnicero, que había estudiado Económicas y la verdad sea dicha llevaba a mal traer a los nefastos regidores que gastaban donde no había y subían los impuestos por sus progresistas cojones. Tres denuncias por prevaricación, malversación de caudal público y otra por amenazas estaban ya en manos de la Fiscalía.

Pánfilo, con la idea de ganarse también a estos ropasueltas de nuevo cuño, le ofreció un cargo por toda la cara, perdón de confianza, a Vivencio. El alcalde le dijo que comprendería que quisiera consultarlo con su círculo pues le iban a dar el máximo nivel y también el máximo sueldo con la única promesa de que tenía que “trabajar” dos horas al día y sobre todo no “dar por culo” a este gobierno arco iris y de demostrado progreso.

Vivencio se lo pensó, sin consultar a la Engracia porque lo hubiera echado de casa, y sin pedir ni dar cuenta al círculo acepto este reto profesional de trabajar por el desarrollo y progreso de su pueblo. Esta designación tuvo la bendición de Mauro que en la dominical con todas las señoras y algún caballero del pueblo dijo que el servidor público no está pagado para todo lo que tiene que llevar a cabo en nombre de la localidad, que deberíamos todos dar gracias al alcalde Pánfilo por su buen hacer, por cambiar esta imagen retrógrada del pueblo, por hacer que el orgullo penetre poco a poco y por colocar a Venancio de asesor con un sueldo mísero de 5,500 euros al mes.

Mauro había sido designado para tratar el tema de la introducción de la defensa de la ley de género en las catequesis pues como buen discípulo del Padre Ángel quería que la iglesia se abriera al mundo como el mundo desarrollado y de progreso quiere.

Hay que decir que desde la llegada de Mauro, por favor no me llaméis padre, a la única parroquia del pueblo el nivel de asistencia a sus misas ha descendido más de 95% y solamente cuando sale la patrona congrega a todos menos a los ropasueltas y los del arco iris que hacen el feo de no asistir pues como ellos dicen son los gobernantes de todos pero no de los cristianos y menos de esos arcaicos católicos que todavía andan en esas cimas del “heteropatriarcado” tan lesivo para el desarrollo de la propia humanidad.

Se acercaban de nuevo las elecciones y tanto la coalición “Arco Iris” como los ropasueltas se hicieron de hecho pareja con el gran partido “Por nuestro desarrollo”, que no les faltaba razón porque ninguno de ellos había progresado más desde que eran munícipes.

Pánfilo líder del nuevo partido y alcalde sería el candidato, Venancio, líder de los ropasueltas, asesor más que pagado e hijo de la Engracia para todo el pueblo, iría de segundo y el tercero, que fue la sorpresa más mayúscula, se presento Mauro, no me llaméis padre, porque había que ofrecer otra imagen de la institución tan “arcaica” que representaba y que él quería empezar a cambiar desde las bases. No olvidemos que las bases es el recurso de todo izquierdoso pero que después se la pasa por la hoz, el martillo y el mismísimo carajo y perdón si ha sonado a machista es que yo soy de los del “heteropatriarcado”.

Mauro, no me llaméis padre, había pedido una audiencia con el mismo Papa de Roma para hablar de todo esto y más aunque al parecer su carta nunca llegó pues nunca recibió ni el acuse de recibo.

“Me extraña mucho que no me haya llamado porque el camarada obispo de Roma llama a todo el mundo”, decía Mauro, no me llaméis padre, mientras se tomaba su chiquita en el bar de la esquina a la parroquia.

Por el partido independiente se presentó su actual líder Eusebio con una lista de hombres y mujeres que representaban al cien por cien de su pueblo, que lo querían y se comprometían a trabajar con él para sacarlo del atolladero que estaba metido tras el gobierno del pánfilo del alcalde.

Venancio propuso cambiar la Plaza del General Muñoz, hijo predilecto del pueblo que consiguió la bilaureada en la guerra de África, por “Orgullos y versátiles” en honor a la diversidad que tanto debe imperar en la sociedad.

Primer escándalo de la campaña electoral y casi todo el pueblo en contra.

Segundo escándalo de la campaña electoral fue la imputación de Pánfilo y su equipo de gobierno por malversación, prevaricación y cohecho... El juicio después del proceso electoral.

Tercer escándalo de la campaña electoral fue que el Nicanor le pegó un guantazo a Juan, el Guardia, sin venir a cuento porque decía que la autoridad, la ley y el orden eran avasalladores. Andrés Bódalo escribió desde la cárcel para solidarizarse con él.

Lo mejor es que el bueno de Mauro, no me llaméis padre, recibió su ansiada carta del camarada obispo de roma y ya se veía entre el consejo de cardenales aunque el fuera rojo fucsia.

Todos sus “logros”, todos sus “atrevimientos”, todas sus mamarrachadas habían creado escándalo público y fueron muchos los que lo denunciaron. A Mauro lo suspendieron a divinis y ya si que no hace falta que le llaméis padre. Se nombró a Don Carlos como nuevo párroco que era un chico más joven que él, que se preocupaba por la fe y el bienestar no solo de sus  parroquianos sino de todos sin excepción y que se ganó al pueblo en menos que canta un gallo.

Mauro, al que ya no se le puede llamar padre, tuvo que abandonar las comodidades tan arcaicas que tan bien disfrutaba y okupar una habitación en la pensión de Don Gertrudis que le dijo que nunca le gustó, que le parecía un mamarracho, que ella no puede ver a ese don Ángel del que tanto habla y que si no paga semanalmente lo echa a la puta calle porque es un sinvergüenza, que a ella no le engaña nadie.

Todas las sensibilidades le mostraron su apoyo y algunos la p..., pero eso no viene al caso.

Con este esperpéntico bagaje se presentan ante el pueblo para ser reelegidos y en eso que se fueron a casa de Serapio, que no había votado en su vida, para convencerlo que lo tenían que votar.

El viejo y curtido agricultor, con la tez ennegrecida y llena de arrugas hechas por horas y horas bajo el sol, los recibió en la puerta escopeta en mano pues no se fiaba de esa gentuza.

Pánfilo no se atrevió a decir nada pues se había cagado encima, Venancio dijo que se le había olvidado coger un optalidón y se fue en busca de su mamá con estómago descompuesto, todos sabemos lo valientes que son los ropasueltas cuando se encuentran con argumentos disuasorios, y Mauro, ya no ha hace falta que lo llamen padre, hizo el ademán de acercarse al bueno de Serapio mientras le decía: ¡Por favor Serapio, depón esa actitud tan avasalladora propia de las víctimas del heteropatriarcado! Nosotros y nosotras, trabajamos por todos y todas, por el progreso, por el desarrollo, por la igualdad, porque todos y todas tengamos lo mismo que todas y todos. Luchamos por las clases, por un mundo sin sexo donde todos somos género, donde no solo haya una religión para todos y todas, una religión sin dios que pensamos es machista, una economía para el progreso donde no exista la propiedad privada sino que todo sea de todos y de todas, de nosotros y de nosotras, donde tú dejes ya de trabajar porque te expropiemos la finca o la ocupemos para mayor honra de Cañamero y Gordillo, donde Pablo Manuel se sienta en casa cada vez que venga a mover la coleta, donde se acaben los billeteros y las carteras porque todos somos de Monedero y donde en plena meseta se viva un reducto del caribe venezolano, cubano, republicano, catalanista, donde Otegui y De Juana Chaos puedan pacer tranquilos, donde dar por culo deje de ser una mera expresión.

Serapio se le encendió el rostro y el dedo empezó a temblar sobre el gatillo de su escopeta, lo miró fijamente y disparando un tiro al aire le dijo con estruendosa voz: ¡Iros al carajooooooo!

Y se fueron porque al final perdieron las elecciones, no consiguieron ni un edil, y ahora todos ellos están imputados por varios delitos cuyas fianzas han sido millonarias impropias  de la condición de ropasuelta pero como siempre dice Pánfilo: ¡Cosas del desarrollo!


Jesús Rodríguez Arias

sábado, 2 de septiembre de 2017

EGOS DE SOCIEDAD: ¿QUÉ LE SUCEDE A DON PROZAC Y DOÑA TRANQUIMAZIN?




Hacía tanto tiempo que lo llevaban preparando que el solo hecho de pensarlo le ponían de los nervios. Tantos años esperando el momento hizo que Don Prozac y Doña Tranquimazin no dieran pie con bola pues parecía que todo se le escapaba, que había mucho que hacer en demasiado poco tiempo, que la niña se iba a casar con el pretendiente de toda la vida cuya familia no conocían de nada.

Lexatin siempre fue una niña muy especial pues algunas veces era mar en calma y otras, la mayoría, una tempestad de las gordas. Don Prozac nunca supo entenderla y por eso se imbuía en su mayor afición: El recortar prospectos y pegarlos en el álbum de la abuela Optalidón que tenía forrado con ese papel viejo de la antigua farmacia de Don Okal.

Doña Tranquimazin, que de siempre es todo nervios, no para de un lado para otro sin parar un momento pues hasta dormida camina en sueños. Su vida es apresurada y por eso emite unos chillidos estilo maullido de gato recién pisado que pone de los nervios a Don Prozac y Aspirina, que es la criada familiar de toda la vida.

Su hijo primogénito y único varón de tan nervudo matrimonio tiene nombre de poeta, o por lo menos eso se cree él, ya que se llama Orfidal como Negro Malumbra, el poeta de las penumbras.

Orfidal de siempre fue un chico extravagante pues comía de pie y dormía sentado pero de un tiempo a esta parte se le nota meditabundo, apagado, sin ánimos. Él, con buen criterio, dice que Malumbra no es el culpable de su desasosiego sino las croquetas de Frenadol que se toma cada mañana antes de desayunar.

Sus padres Don Prozac y Doña Tranquimazin no las tienen todas consigo y están por llevarlo al prestigioso chef Lorazepam para que coma por un día como ese pan de tabletas que tanto le gustaba cuando se comía los mocos.

Todos reconocen que el casorio de su hija Valium con su novio de toda la vida aunque en verdad se conocen desde que se conocen les llevan a mal traer. Que si el vestido, que si el ágape, que si el lugar de la celebración, que si las invitaciones, que si los invitados, que si las cuentas bancarias, que si el regalo de estos y aquellos, que si la pedida de mano, que si la entrega de botiquín con supletorios...

¡Son tantas cosas que ya estoy de los nervios! Decía siempre Doña Tranquimazin cuando iba al baño porque se sentía indispuesta después de cenar ese pollo de campo relleno de coliflores ecológicas del laboratorio de su primo Herbicida de Las Malas Hierbas.

Ella cuando se miraba al espejo, cosa que hacía de cuando en cuando, se decía a ella misma: ¡Valium, que nerviosa eres!

Valium era corta de cuero que cargaba sobre la espalda, de patitas cortas y nariz aguileñas pero a la vez achatadas. Decían que era de tanto dormir pues es de somnolencia congénita y para eso no hay cura reconocido.

La Familia  de Benzodiazepina, por parte del novio, no se explicaban el por qué este desgraciado accidente de que su único hijo y heredero de la fábrica de descompuestos más importante de esta parte se hubiera enamorado de Valium que traía a su esperpéntica familia junto a ella.

Donde voy yo van mis padres y ese es el motivo de que hasta ahora no se conocieran pues es bien sabido que Don Prozac en su juventud trabajó en esta afamada fábrica y después de su gestión la dejó empantanada pues se el olvidó de cerrar el grifo de grasa natural.

Fue despedido sin derecho a réplica y desde entonces todos  corrieron un tupido velo en sus relaciones hasta que llegó el amor y los niños dijeron que se querían y también casar. Don Comprimido le dio un vuelco el corazón y casi fenece en el inodoro y Doña Cápsula todavía se está reponiendo del hipo.

Pero el envite no se podía posponer por más tiempo pues el tiempo acechaba y pronto pues Motival De Benzodiazepina y Valium De Tila Destilada se unirán por siempre con la bendición de Bayer.

Quedaron en la finca del tío de Don Prozac que tenía caballos de mampostería por todo el edificio pues decía que así se subía cuando estuvieran menos cansados. Allí se saludaron sin efusividad ninguna pues todos estaban algo afectados y nerviosos a pesar de que los canapiés se consumieron de golpe.

Motival le regaló a Valium el precioso collar de la bisabuela que murió en el intento mientras Valium le hacía entrega de un pequeño presente en una cajita de metal sin contraindicaciones: La zapatilla que guardaba su padre que fue echado de la fábrico por el suyo.

Comieron hasta hartarse y vomitaron después con verdadera ansiedad.

A la semana siguiente apareció una nota en los medios más cotizados que anunciaba el desenlace:

La Familia De Benzodiazepina y la Familia De Tila Destilada anuncian el enlace de sus hijos Motival y Valium que tendrá lugar a esa hora y en el lugar que se especifica en la invitación que no necesita receta aunque si indicaciones.

Venid a disfrutar de esta unión donde actuará el famoso dúo Triste Melancolía donde la afamada solista Penurria cantará los versos del poeta Malumbra.

Estáis invitados todos los que estáis invitados a esta boda donde seguro nadie pierde los nervios.

Se presupone que asistirán más de 300 y algún afamado informador con los retratistas de “EGOS DE SOCIEDAD”.

¡Qué nervios, que nervios!


Jesús Rodríguez Arias

sábado, 26 de agosto de 2017

ANTES DE NATACHA FUE NICANOR: + ROPASUELTAS.




Natacha en verdad se llamaba Nicanor antes de que descubriera la verdad de la realidad del género. Nicanor entraba en todos los cánones establecidos de lo que se llama “heteropatriarcado”.

Casado por dos veces pues siempre fue muy “picha brava” tuvo en total 7 hijos de los cuales 4 eran féminas. Perito Mercantil tenía un despacho en el centro de la ciudad donde residían que les otorgaba a él y sus familias pingües beneficios pero sobre todo a él.

Socio desde chiquillo del Atlético Bombazo que ahora estaba disputando por vez enésima su ascenso a regional aparte del que había sido su presidente durante más de 12 años dejándolo al borde del abismo económico pues Nicanor en persona se llevaba las cuentas.

Su augusto padre que en paz descanse en su casita de verano fue un acendrado líder del Movimiento, franquista hasta la médula, y en el salón de su casa se podían ver dos bustos artisticamente tallados: El suyo y el del “Generalísimo” que así lo llamaba después de cantar cara al sol la última de George Dan.

Don Eustaquio de la Vieja Flelcha contaba ahora con 98 de nada y todavía se vestía solo o acompañado de su ayuda de cámara Florián que tenía dos años menos que el señor.

Nicanor, que se cambió de apellido con la llegada de ZP al gobierno, pasó a llamarse Nicanor A Secas.

Aunque estuvo tonteando con los centristas del lugar al final ingresó en la corriente sanchista del “soe” que después afianzaría su poder con la llegada de Pedro a Ferraz. Fue elegido concejal en la oposición y gracias a una oportuna moción con los ropasueltas del lugar y con un concejal comprado que no adscrito le dio la oportunidad de convertirse en el primer alcalde de izquierdas de su pueblo.

Cuando fue a decírselo a Don Eustaquio que estaba pasando un poco de brillo a la calva de Franco este le espetó con la firmeza que le era propia: ¿Alcalde? ¿De izquierdas? Nicanor, ya no eres mi hijo, para ti he muerto aunque no para el mundo y lo echó de allí pues había llamado a voz en grito a Guardia Mora que así se llamaba el mastín que protegía la casa de rojos, vagos y maleantes.

Nicanor se fue apenado, porque él no se entristecía ya que era muy hortera, a su despacho donde reservó mesa en Casa Florián que es restaurante de cinco tenedores y tres cucharas donde el cubierto vale como una cubertería de plata entera. Allí entre bogavante, ya sabemos que el marisco es muy de izquierdas, y una buena botella de Vega Sicilia ahogó sus penas por menos de 3.600 eurillos de nada que fue cargado como gasto de representación.

Elegido posteriormente como vicepresidente de la FEMP tuvo mucho trato de poder con los que lo ostentaban. Una pena que se quedara nada más que a 28.548  votos de conseguir su escaño en el congreso de los diputados pero según dijo fue lo mejor para él porque su partido vivió esos tiempos convulsos en los que los arcaicos de siempre defenestraron a Pedrito por intentar amañar una Federal. ¿Esto es democracia? ¡Qué aquí se hace lo que salen de mis laicos huevos! ¡Eso es democracia!

Nicanor al frente de su alcaldía hacía todos los días una patochada que era muy criticada por propios y extraños mientras su padre Don Eustaquio pensaba con Calixto, farmacéutico ya retirado que había pertenecido a la División Azul, como propinar una patada en el culo a aquél indeseable que dice ser su hijo y que ponía tan en seria duda si no fuera porque su Tea era una mujer buenísima cuando estaba lejos.

Un día llegaron al pueblo de la mano de los ropasueltas los del orgullo y firmaron un convenio de “cojones” para ellos y un verdadero despilfarro para el pueblo.

A partir de entonces ondearía junto al pendón la de Cuzco, se rotularían varias calles con nombres para estar “orgullosos” siendo lo peor la avenida de Don Sixto, que fue el primer alcalde de aquél pueblo en 1736 que pasó a denominarse “Chueca la Chueca” porque Nicanor pensaba que Chueca era un nombre propio de eso del “orgullo”. Se quitó la estatua de Roselino el pintor para poner un oso, un madroño y un gachó cogido del rabo.

El tener tanto “contacto” hizo que Nicanor se replanteara muchas cosas e incluso su sexualidad porque hacía tiempo que dejó de hacerlo con Carísima, su actual pareja, porque no le ponía nada de nada.

En cambio se fijaba en otras cosas pues él, Nicanor, también poco a poco se veía más “femenina” y como era un gran defensor de la ley de género que debería instaurarse en cada lugar si hace falta por la fuerza un día se coló en el ayuntamiento con falditas de cuadro rojos con peto, una camisita de organdí blanca, su media melena progre cogida con dos moñas y una “mochi” en vez del maletín donde todos los días llevaba el bocadillo.

Rómula, la secretaria, le entró el hipo y pidió la baja indefinida por problemas traumáticos, el chófer oficial cambió de oficio y se fue con su tío Perico a la granja a cuidar gallinas que no pollas que para eso ya estaba el alcalde...

Nicanor no se atrevió ir a ver a su padre porque este le hubiera cortado los huevos antes de tiempo sin anestesia ni nada.

Lo que si hizo fue ir al registro civil para cambiarse el nombre por el de Natacha que a partir de entonces sería la alcaldesa.

Lo que pensaba el pueblo no se puede reflejar aquí pero si lo hicieron en las urnas donde el partido de Natacha consiguió cinco votos cuando la lista completa superaba los 18. El partido más votado fue la coalición por la libertad con 11 de los 11 concejales dejando al actual gobierno sin representación alguna.

Natacha estaba él muy compungida y no sabía como tirar para adelante sin el sabroso sueldo del erario público. Su despacho, después del cambio de género, también lo hubo de cerrar pues no entraba ni ellos ni ellas y de la herencia de su augusto padre se tenía que olvidar porque Don Eustaquio lo había desheredado y había reconocido a Juliancito como su hijo póstumo dejándole todas las tierras y la cuantiosa cuenta en el banco que para nada era corriente.

Sus vástagos le dieron la espalda pues él se la había dado antes y allí quedó más solo que la una y media pues hasta los del “orgullo” lo abandonaron cuando él lo hizo de la poltrona municipal.

Pero no se arrepentía de su cambio de género que no de sexo pues a su “bartolín” no se lo tocaba nadie más que él.

Natacha en verdad era fea con ganas pues Nicanor ya lo era pues es bien sabido que ha sacado la cara de su bisabuelo Vicentino que era bizco de las dos orejas.

Tuvo un par de relaciones no especificadas y como era minoría enseguida empatizó con los moros que son muy moderados para las cosas del género y con los yerbajos que se comían lo plantado.

Ella/él decía que este país no había avanzado lo suficiente pues no respetar a los moros que son tan respetuosos con las mujeres y los que como ella/él eran. Esto es propio de una sociedad heteropatriarcal subyugada a sus raíces cristianas. Hay que ser laicista si es contra los cristianos porque los moros hay que respetarlos al igual que los pobres yerbajos que son arrancados con ese símbolo tan de izquierdas como es la hoz.

En el pueblo de al lado que era muy progre le dieron un programita de radio que se llamaba “Del mostacho al penacho” y allí hablaba de sus cosas, de lo que le dolía despegarse del sitio las compresas pues aunque él o ella no tenía regla eso no significaba nada.

Un día que estaba entrevistado al camarada jipi marijuana, seguro que llevada por los efluvios de los porros que se tomaron a dos manos, que se puso muy seria y dijo en público y en directo que “hasta que no se respetaran a los moros y los yerbajos” ella no tendría sexo..., ni con hombres, ni con mujer, ni con ninguna clase de género. Que su “bartolín” estaba muy bien guardado bajo el pegamento de la comprensa.

Gran revuelo “internacional” pues tuvo llamadas hasta del extranjero para ofrecerle algún que otro disolvente que dejara libre la huevera.

Un día que estaba muy molesta por todo el canchodeito que se había montado de su declaración de intenciones sonó el teléfono. Él o ella creyendo que era algún guarro que le proponía relaciones afectivas-sexuales que según dicen gustan a todos y todas, lo cogió y dijo con mimoso grito: ¡Qué no joé, que a mi nadie me coge el “bartolín” mientras no respetéis a los respetuosos moros y a los yerbajos que se comen la cosecha inquisidora!

(Silencio)

Soy Pablo Manuel, que quería ofrecerte un puesto junto a Yaya Cármena en el ayuntamiento, que eres un ejemplo para todos y todas, para los madroños y madroñas, para los osos y las osas, para los beodos y las beodas...

Soy Pablo Manuel, ropasuelta a mucha honra, que vivo del carajo diciendo lo que me sale de la chota...

Soy Pablo Manuel..., ¿Oyé, estás ahí Natacha?

Pi,pi,pi,pi, pi...

Natacha había cortado la comunicación enfurecida o enfurecido sin haber escuchado la propuesta ni por supuesto a Pablo Manuel.


Y así se escribió el cuento porque la historia que la escriba otra...

Jesús Rodríguez Arias

sábado, 22 de julio de 2017

¿QUEER?



¿Queeer?

Ahora resulta que soy "Queer", tiene guasa la cosa.

Desde que dejé ser hombre, desde que dejó de gustarme las mujeres, desde que soy género y retal de tela me ocurren unas cosas más raras...

El otro día estando en una cena en la que me sentía como un tul una amiga heterosexual, ella no tiene la culpa, me dijo con una gran sonrisa llena de cariño: ¿Cómo está mi Queer?

Por supuesto ni me arrugué ni me di por aludido o aludida porque en mi vida de retal nunca había escuchado esa expresión. 

Le conteste con la calidez de un paño cuando me di cuenta que a mi se dirigía: ¿Queer quieres que te diga? Reconozco que salvé la situación de forma vaporosa y ella se rió a mandíbula batiente.

Mi vida como retal de tela es fascinante pues me encuentro a toda clase de género y le caigo en gracia a los que apoyan la diversidad que son casi todos menos los antiguos que se agarran a eso del heteropatriarcado que me dicen que estoy loco, que necesito como el comer un buen psicólogo. Hay gustos para todo y como muestra un botón.

Lo mismo me relaciono con un gachó de 56 años que ha decidido ser niña de teta, no sabe ná, y se caga y mea a voluntad que una chica que ha decidido convertirse en figurita de cera, uno que es un frigorífico y otra que harta de todo ha decidido ser un ovillo de lana, uno que era una y una que era mirlo. El mundo es más diverso que el que  nos pintan los retrasados del heteropatriarcado que solo ven con los ojos que ven. ¡Me hacen perder la compostura y parecerme al esparto!

El Lobby de los Retales de Tela, hilo quebrado, ovillos de lana contra la aguja penetrante y violadora (LRTHQOLCAPV) hemos decidido pedir al gobierno central, las diferentes autonomías, diputaciones provinciales, ayuntamientos y consejos vecinales que coloquen nuestra bandera que es una tela estampada sin pespuntes en los correspondientes mástiles al igual que hacen con otras sensibilidades porque nosotros, nosotras, también tenemos derechos.

El alcalde ropasuelta de Cádiz ya nos ha comunicado que la pondrá en el imponente mástil de la Plaza Sevilla, Yaya Cármena nos ha remitido a Zapata con la condición que no tenga gasto alguno, la Colau todavía no se la hemos colao, Sánchez nos ha dicho que tiene que consultarlo con Pablo Manuel y Rajoy nos va a recibir en Moncloa para hablar del tiempo.

Pero ahora resulta que además de ser género, retal de tela, hilo quebrado u ovillo de lana somos "Queer". ¿Cómo le ponemos al niño, perdón al género?

Estoy más confundido que cuando era hombre, heterosexual y me gustaban las mujeres.

¿Queer? ¿Cómo?

Jesús Rodríguez Arias


sábado, 15 de julio de 2017

BERRACA "LA MEONA": MÁS DE LOS ROPASUELTAS






Berraca era el nombre que le había puesto Ligorio a su hija porque lloraba a gran volumen. Él no pensó que eso sería un castigo para tan chillona criatura pues lo que no le iba a poner en la vida es nombre de santo pues era ateo de los de toda la vida aunque de chico era el reponehuevos en la granja del Tío Salustio.

Berraca sacó ese defectillo que afectó a todas las féminas de su familia y aunque ellos no creían en el sexo sino en el género pues su amigo y camarada Lenin Tomás le había dicho por activa y por pasiva que todo eso era por culpa del “heteropatriarcado”, que se fijaran en su unidad familiar donde su mujer ya no lo era, su hijo se llamaba Rosita y cantaba en una orquesta los veranos por la costa y su hija Ernestina, que de siempre fue una guapura, se enamoró de Calixto, camarada de la vieja Cuba, y después de separarse de él decidió hacerse gato de porcelana y allí la tiene sentadita en el salón mirando un punto fijo como si nada.

Pero Berraca de siempre se consideró lo que en realidad era: ¡Mujer!

Y por lo tal tenía una enfermedad congénita que se heredaba de madre a hija de generación a generación: ¡Sufrían de incontinencia! Dicho de otro modo, tenían el muelle flojo y todos los días a todas horas sentían esa imperiosa necesidad de hacer pipí.

La abuela Salustiana se ponía unas gasas que ella misma se cosía, la madre María, llamada la Cacaruca, aunque también las usó le cogió el tiempo de las modernas compresas y la niña Berraca ha dicho que ella le quiere dar libertad a su toto y por tanto lo lleva al aire y la pobre gotea más que un grifo viejo al que le falla la zapatilla.

Berraca no seas burra, le gritaba su progenitor A dícese de Ligorio o Berraca no seas cochina que le gritaba el progenitor B o Cacaruca. La abuela Salustiana no decía nada pero se santiguaba a escondidas.

Pero Berraca ya había tomado una dirección en la vida, había decidido hacer un círculo de su existencia, había conocido a Marcial y Dona que eran ropasueltas y desde hace un tiempo son un trío la mar de bien avenido.

Berraca es una gran defensora del toto libre, del sangrado libre porque ella, como todos los ropasueltas, se pasan la libertad por el mismo pototo.

Al tener serios problemas de incontinencia tiene que hacer pipí a cada instante o por lo menos llevar la necesaria gasa que la proteja de tan molesta eventualidad. Ella que ama y “mama” la libertad de género dice que no se va a pasar por el chocho a quién ha decidido por libertad propia el ser gasa o bragapañal. Eso tiene ser género que con tanto respeto no se llega a respetar nada y menos a nadie.

En el pueblo todos la conocen como Berraca “La Meona” debido a que lo hace cuando le sale de ahí en cualquier momento y situación. Lo mismo en un concierto, que en un almuerzo o en una de esas orgías que ella es asidua donde hay hombres, mujeres, gatos, perros y hasta figuritas de cristal de bohemia.

Pero esa fama de “puerca” se finiquitó desde que entró a formar parte de la dirección del círculo ropasuelta de la comarca que entre 18 pueblos hay en total 6 militantes porque es verdad que todos son muy rojos pero ninguno morado, todos son muy de izquierdas pero gente decente y no los “maleantes” apestosos que siguen a un tal Pablo Manuel como si fueran de una secta de esas.

Berraca era la coordinadora de estrategias y diversidad. Consiguió un puesto de concejala gracias al acuerdo con el Movimiento Ecologista “La Pulga” y el partido separatista “La Linde es Nuestra” entrando a formar parte de la diputación provincial con el cargo de portavoz de la diversidad de género andante y por andar.

Gracias al protagonismo público que fue adquiriendo, gracias a las chorradas que decía y el charco que se producía en cada intervención fue aupada al Congreso de los Diputados por la provincia de Sebastopol. En tiempo récord se encontró con su líder Pablo Manuel con el que discutía la estrategia a seguir en cada momento pues todos sabemos que los ropasueltas no tienen mensaje y discurso fijo sino que cambia ya que todavía no están lo suficientemente Maduro.

Berraca ya ha interpuesto más de una docena de denuncias de acoso sexual hacia chicos que estaban sentados en una terraza con las piernas abiertas o se dirigieron a ella para preguntarle no sé que calle. Ella por eso y más se sentía violada, que no penetrada, porque el machismo impera en esta arcaica sociedad. A ver cuando viene alguien y acaba con los hombres de una puñetera vez, decía y se decía sin que nadie la quisiera escuchar.

Después de tener una relación sexual que no afectiva con el Anselmo, que era el ropasuelta que vivía junto a ella en su casa okupada, decidió que ya no quería más miembros sino las miembras por lo que pasó a formar parte del colectivo femi-nazi-radical “Clitoreando” que en ese momento estaba con la campaña que tanto dio que hablar: “¡Queremos a la vagina en el lugar que le corresponde!” y a la cual ya se han adherido todos los políticos de circo que nos rodea.

Han decidido ir a una Iglesia y profanarla porque ellas que son valientes y eruditas, saben que los cristianos no hacen nada y además las perdonan. Jíbara, la amiga de Berraca, que es mucho más revolucionaria que ella aunque mucho más imprudente y además no gotea dijo hacer ese plante también en una mezquita. No os podéis las caras que se les pusieron a las de “clitoreando” entre el asombro y la incredulidad: ¡Anda, Jíbara, que nos han hecho los pobres moros para que los insultemos! Y así quedó ese conato de encontronazo.

Berraca fue la encargada de defender la ponencia: “Lo digital no es solo del mando a distancia” que firmaron todas las de “clitoreando” y que luego asumieron los ropasueltas de todos los lugares menos de Irán.

Ligorio y la Cacaruca están cada vez mas avergonzados de su hija. No nos ha salido proletaria y menos antiyanqui sino una ropasuelta además de asquerosa. Ellos le retiraron la palabra, para mantener su integridad, pero no la cuenta bancaria donde la “niña” ingresaba “religiosamente” la cantidad de 4.000 eurillos de nada para ayudar a sostener a esa familia de comunistas que ya lucían un “rojo-amoratado”.

Berraca ya no volvió por su pueblo nunca más, se instaló en un corralito que le cedió la Yaya Cármena en el centro de Madrid y aunque de vez en cuando viajaba a Venezuela en  clase de lujo para aprender democracia de manos de Maduro y su pajarito, ella siempre iba en autobús que le permitía el no llevar bragas, gotear tranquilamente y cuando no podía más bajaba y meaba donde estuviera ya sea campo o ciudad, calle, avenida o acequia.

Pero pasó lo que tenía que pasar. De tanto “clitorear” se le ajustó el muelle del pototo y ya no volvió a gotear como si fuera un aspersor roto.

¡Desde entonces nada fue igual!

Jesús Rodríguez Arias



sábado, 8 de julio de 2017

EGOS DE SOCIEDAD: ANATOLIO EDITORES.




Don Anatolio se levantaba cada mañana cuando la madrugada pasaba a tarde sin el menor rubor. Don Anatolio se había criado en una familia bien y después también.

Ejercía como corregidor de letras pobres en la editorial que su abuelo, gran bibliografo, le dejara a su hijo primogénito nada más nacer. Don Obdulio, que así se llamaba el patriarca de esa afamada familia, siempre tuvo claro que había letras ricas y letras pobres teniendo las primeras todas las oportunidades en su sacra casa.

Don Obdulio, que murió joven cuando solo contaba los 96, dejó todo el negocio a su hijo primogénito y único porque los demás dicen que fue de Juan el portero de la finca de al lado que supo poner el punto sobre la i de su querida y reprobada esposa Cirila.

Don Melquisedec, que así se llamaba el vástago de Don Obdulio, se hizo cargo enseguida de la dirección de la editorial en la cual escribían tres y copiaban el resto. El afamado relator Doctrino del Racimal se hizo cargo de las letras ricas y su hijo Anatolio de las pobres pues no había escrito nada en su vida y para eso sí que tenía buen ojo.

Un día de esos que no se esperan Anatolio conoció a Goselino, que era escritor fino, y entablaron una prodigiosa relación que dio mucho que hablar y más murmurar. Goselino escribió su famosa enciclopedia de la osa perdida, que fue un éxito de ventas en todas las oseras conocidas y por conocer, y aunque vendió mucho no ganó nada pues Anatolio, listo como él solo, se puso de autor en vez el otro.

De la noche a la mañana fue considerado un experto en estos temas e invitado a pronunciar breves conferencias con pingües beneficios.

Anatolio, para mantener eso de las formas, casose con la Señorita de Triste Gracia aunque no consumó el matrimonio pues esta se escapó con su amigo del alma Goselino que en afán de venganza lo dejó solo, cornudo y apaleado.

Él no podía ir a contarles sus penas a su padre que bebía de las hojas del caracol porque de nuevo se había enamorado de la cupletista Serena Truhanes por lo que decidió seguir al frente de letras muertas eso sí ya como un afamado escribidor.

Pronto conoció al que sería el gran amor de su vida: Una chica venida de lejos llamada Fuchinga Corta.

Le propuso matrimonio y se casó de inmediato. Don Melquisedec pagó la boda y se fue a vivir solo con las coplas cupleteras dejando a su hijo el negocio de la editorial que ya contaba con sus añitos y con más empleados que hace un decenio.

Una vez sentado en desgastado sillón familiar hizo salir por donde había entrado al vanidoso Doctrino que decía una vez y otra que él no había sido.

Encargó la alta responsabilidad de lector de "tostoncritos" a eminente Segismundo Del Mapa Mundi que había llegado de las islas aunque nunca se había movido de su casa.

Dativo, en afamado comunicador, fue contratado para expandir la marca que pasó de llamarse Editorial de Afamados y algún desconocido SAL a Anatolio Editores aunque en verdad solo hubiera un solo editor pero eso quedaba más “in”.

Gastó todos los fondos para las pensiones de los trabajadores en exportar publicaciones al Tumbuctú donde afilan las lanzas con las hojas de las enciclopedias sobre los galápagos.

Gracias a su esposa tuvo descendencia del camillero del balnerario al que iba cada cierto tiempo a equilibrar los desajustes emocionales que tenía. Él se quedaba en su despacho escuchando la serenata intranquila mientras bebía una copa de enjuagues y pensaba en su Goselino, su amigo y mejor conocedor de los osos.

Anatolio, nunca lo quiso reconocer, tenía una sexualidad muy definida aunque a él no le gustasen ni el femenino tampoco el masculino pues en verdad era invertebrado.

La prestigiosa sociedad de asexuados “Los Melindrosos” le nombró hijo de su madre sin carácter retroactivo.

Con los años volvió a escribir, pero ya algo suyo, ya algo salido de su puño, pluma y tinta, y pronto se convirtió en éxito de ventas y algún que otro restaurante.

“Ser sin ser” fue su libro autobiográfico donde hablaba, a modo de memorias, de su Goselino, de la despechada de su primera mujer, muerta de su vida cuando escapó con el primero, de su relación afectiva con su esposa Fuchinga y los 16 vástagos que fueron concebidos en el balnerario, de su vida en las oseras buscando el oso perdido, de la asexualidad de su familia que viene de antiguo cuando su padre se enamoró de los cuplés de la cupletista que nunca llegó a conocer, del rápido fallecimiento de su abuelo a la corta edad de los 96 mientras cortejaba a una mosca de caca...

Vendió lo que vendió pero le hizo reconocido y renombrado en círculos ajenos. La gente ya lo reconocía por la calle y le pedían autógrafos al vendedor de toallas de la esquina. Eso hizo que su autoestima subiera y se creyera alguien en estos de las letras. Presentó su obra a uno de los mejores y prestigiosos premios internacionales que se llevó del tirón y en la cena de gala de entrega del citado galardón llegó emocionado mientras decía que no merecía nada pero que no le extrañaba tal concesión debido a que él era el mejor además del único que sabía escribir en su casa.

Don Facundino Piel Pellejo, presidente del jurado, le hizo entrega del famoso, prestigioso y prestigiado premio Anatolio Editores a Anatolio que era el dueño de la obra y la editorial mientras sonaba un mudo y silencioso aplauso de los comensales que se afanaban en tomar un pequeño canapiés de huevecitos de avestruz con sandía del Senegal.

Anatolio, muy emocionado, dijo que donaría el millonario premio a su santa casa mientras los fotógrafos se esmeraban para que al día siguiente saliera como los cánones mandaban en los codiciosos y codiciados “EGOS DE SOCIEDAD”.

Jesús Rodríguez Arias


sábado, 1 de julio de 2017

ORGULLO DE SER RETAL DE TELA.




Días donde todos muestran el orgullo de su orgullo, días de reivindicaciones varias, días donde el arcoíris se mezcla con las tormentas de verano, días de tanto y tanto pero ningún día dedicado a los retales de tela.

¿Qué os hemos hecho?

Desde que dejé de ser hombre, desde que dejara de gustarme las mujeres, desde que dejé de pertenecer ese anacronismo llamado heteropatriarcado, desde que abandoné la caduca heterosexualidad y decidí convertirme en género y más concretamente en retal de tela no he dejado de conocer tipos de género muy interesante aunque me sienta desolada o desolado pues nadie tiene un día, ni una hora que dedicar a la sensibilidad de un retal de tela que llora su tristeza en los entrepaños de su algodonoso corazoncito.

En estos días donde se puede ver toda clases de desnudeces yo me arrugo más que el lino porque la tristeza me hace sentirme como manchada servilleta.

De un tiempo para acá nada más que hacen poner banderitas. ¿No sabéis el daño que nos hacéis a los retales de tela que han sido penetradas por la aguja violadora?

Por favor quiero mantener la calma que si no voy a parecer lana escocesa o simple esparto.

Todos y todas me preguntan que tipo de tela soy. Unos y unas dicen que algodón, otros y otras que seda, algunos y algunas que si lana o incluso felpa. Los más osados y osadas llegan a aventurar que si como mucho llego a poliéster...


Y digo yo, ¿qué importa el género si soy género y me siento retal.


Un día me levanto como una seda y otros días como un tul. A veces me parezco más a la cachemira o al crepé. Cuando estoy ceremonioso me encanta ser damascado y si no puedo más algodón. Cuando llega el frío abrigo como la lana que me gusta como la franela.


Suave como la seda, cuando me hieren soy como la lona, si estoy vaporosa a lo mejor llegó a organdí, si quiero mostrar mi calidez me ven como paño.


O popelina, raso, rayón, tafetán, vellón, velur, suplex, pelo de camello, polar...


Si quiero ligar me vuelvo satén para me que sientan como un terciopelo o calentito como un polar.


Soy retal de tela y el género dentro del género poco importa. ¡Digo yo!


Esto es lo bueno de ser género que uno es lo que quiere ser en el momento que desee ser.


Si nací hombre y ahora soy retal de tela es porque hemos ido avanzando hacia una sociedad versátil, diversa, asexuada donde el sexo importa para lo que importa y nada más.


Mi amigo hilo quebrado y mi amiga bovina de lana siempre dicen que ellos antes eran hombre y mujer, después fueron mujer y hombre, más tarde niño y perro, conejo y pez, cómoda y mesilla de noche hasta que descubrieron que su verdadero género es no tener género definido. Siempre me dicen que después de ser hombre y ahora ser retal de tela no implica que mañana sea muñeco de porcelana o mosca cojonera.


El otro día decidimos dar un escarmiento a quienes nos hacen sufrir, los que nos exterminan para hacer de nosotros lo que ellos quieran. Una cosa es la manipulación genética o de género que si es importante y otra es cortarnos y cosernos sin escrúpulos como si no fuésemos imprescindibles para esta sociedad plural y pluralista donde no caben los heterosexuales, las personas, los seres humanos porque representan lo pasado, lo caduco, lo que no debe existir.


Sí, os estoy hablando de las sastrerías que son el campo de exterminio de todos los retales de tela sean del género que sean.


Decidimos hacer un escrache de esos y plantarnos en sus puertas para protestar silenciosamente a grito pelado, denunciar ante el mundo y la sociedad, ante el género de los géneros, que ya está bien lo bueno que es perverso como es la manipulación penetrante que corta y rasga para hacer camisas, blusas, vestidos o trajechaquetas, también llamados ternos, para vestir la desnudez que es lo bonito, lo diáfano, lo que en verdad uno es.


Y nos plantamos delante de la sastrería más antigua que conocíamos reivindicando nuestros mancillados derechos. La gente, antigua, obseleta, nos miraban con cara de cachondeo, murmuraban y nos decían que éramos unos majarones, que debe ser otra clase de género, y algunos hasta entraban haciendo cuchufletas.


Permanecimos impávidos e impávidas ante lo grotesco de tan insolidaria situación.


Pasaron las horas y ningún género vino a solidarizarse por lo que decidimos posponer la protesta simbólica hasta recabar apoyos de los colectivos más sensibles que el tul o la seda.


Hilo y Bovina han decidido pasarse a la "otra acera" y ahora son carrete de kodak y flor de plástico para el cementerio porque según ellos a estos ni les tocan.


Yo sigo siendo retal y ahora me siento tan mullido como la foan y más bonito que un damascado. Siento orgullo del orgullo de ser retal que no le importa el género porque de género va la cosa.


Jesús Rodríguez Arias