Sus padres
se llaman Juan y Pepa pero como eran muy de serie americana de sus tiempos le
pusieron al niño Patrick.
Pepa, muy de
siempre le dijo a su compañero sentimental, ellos no creen en el matrimonio porque
de toda la vida han sido progres aunque fueron los primeros en apuntarse en lo
de parejas de hecho para aprovecharse de esa situación legal, que el niño se
llamaría Patrick pero de segundo sería Evaristo como “pupá”. Y así se quedó: Patrick Evaristo.
Patrick
había crecido en esa indolencia de padres flojos. De tal tronco tales ramas y
los hijos de esta pareja que se tiraban los tejos aunque no los trastos
estudiaron poco y trabajaron menos.
En la época
de la crisis económica Juan se quedó sin trabajo en la empresa en la que estaba
aunque sobrevivió gracias a las ayudas públicas y algún que otro “chapú” que
hacía que ganará más que cuando estaba formalmente asalariado.
Pepa iba a
recoger el “cheque” de ayuda social en taxi porque ella le cansaba mucho eso de andar.
Patrick
Evaristo y Jessica María fueron los cuatro nombres que le pusieron a sus dos
hijos. Ellos no acabaron ESO ni aquello, no trabajaron ni ná de ná. Gracias a
algún cursi entraron dentro del recuadro sociológico llamado “Ni ni” y a él se acomodaron
de la mejor manera pues eso tiene el rascarse semejante parte que hay que estar
bien tranquilos y sin nada más que hacer.
Cuando
crecieron tanto uno como otra, al igual que los padres antes y durante,
llenaron su piel de tatuajes, argollas por todos los lados visibles y no, el
pelo de cada color.
Vestuario
desigual como camisetas llenas de roña y pantalones piratas, chancletas en
verano y bambas en invierno así como sudadera con capucha.
Patrick
desde siempre se “juntó” con todos los desarrapados de la zona y la Jessica le
daba los morros, a todos y todas que para eso ella es “moderna”, y también a
los porros.
Juan y Pepa
que gracias a los trabajos bajo cuerda y las ayudas correspondientes sacaban
unos 4.000 euros al mes siempre han sido la cara visible de las víctimas de la
crisis y no había manifestación y protesta “pancartera” que no estuvieran.
Acusadores de todos y todas porque ellos “malvivían” de aquella manera.
Ni que decir
tiene que tanto ellos como sus zarrapastrosos hijos se hicieron ropasueltas y
montaron un círculo y todo. Por mayoría de votos presenciales y por móviles
Patrick fue elegido responsable del Círculo “Arco Iris vaya usted a saber”
donde todos los miembros y miembras tenían derecho a roce y cariño mutuo.
Enseguida se
acordó por mayoría que ya no serían hombres y mujeres sino género.
Patrick uno
día era hombre, otro mujer, y al día siguiente decidía ser gato, perro aunque
nunca lombriz.
Jessica
también fue género y en ella cabían todos los retales.
Juan y Pepa
aunque en el círculo eran género ellos decían en privado que eso eran
carajoturas y mamarrachadas.
Enseguida
Jessica formó parte de la dirección regional de la unión de orgullos mientras
Patrick entro en la coordinadora de lenguaje no sexista y estaban elaborando el
nuevo vocabulario que en breve presentarían a la Real Academia Española de la
Lengua que para eso su nombre es de género femenino.
Y entre el
círculo “Arco Iris”, la plataforma de orgullos y la coordinadora no sexista así
como Proyecto “Soy gato o lo que me salga de las larvas” han firmado un
manifiesto para que las señales de tráfico, semafórica, indicadoras, los rótulos
de las oficinas así como toda campaña turística o promocionales tendrá que
hacerse en base y orden a las normas de diversidad sexual.
Por ejemplo
los semáforos los monigotes serán parejas de mujer con mujer cogidas de la
mano, hombre y hombre cogidos de la mano, las de los heterosexuales no habrá
figuras porque forman parte de esa roñosa herencia del heteropatriarcado por
culpa de la religión católica. Niños tampoco.
Las
autoridades municipales sensibles con tanta sensibilidad han instalado uno de
prueba a ver como va funcionando la cosa.
El día de la
inauguración tendrán el uso de la palabra Jessica como coordinadora de la Unión
de Orgullos y Patrick como miembro de la unión pro-diversidad de género así
como Ramona que es secretaria de la Unión de Feministas: ¡Un coño es un coño!
Antológica
intervención de Patrick ante el encendido de la “semáfora”:
Vecinas y
vecinos: Esta “semáfora” que defiende la diversidad de género es el hito más
importante que se realizado en esta ciudad.
Que gasten
el dinero público en estos avances es un beneficio para todos y todas y no el
poner el alumbrado público, que es de todas y todos, en esa barriada que tanto
protestan que está a oscuras desde que entraron este gobierno retroprogresista
que tanto desprecia al asqueroso heteropatriarcado que es culpa de la iglesia
católica y de los fachas que son todas y todos unos asquerosos y asquerosas.
Si un heterosexual
que no entiende de género quiere cruzar la carretera no podrá tocar el botón
pues será multado por homófobo y pagará una multa que irá destinada a la
implantación de los talleres de género porque ya muchos de nosotros y nosotras
hemos decidido ser gato o nuestro compañero Paco que ha decidido ser mujer
después de casado y cinco hijos y también ser una niña de tres años. La
operación “Trinca tranco, tronco” que es otra de nuestras prioridades.
Dicen los
homófobos y los que nos critican, que son en mayorías hombres a los que habría
que hacer desaparecer pues ellos son los que maltratan a nuestras compañeras
que pueden ser compañeros o simplemente gata por medio de la penetración que en
vez de nuestras cosas se potencie la atención primaria en los centros de salud.
¡Cosas
retrógradas que hacen que la biodiversidad de género no avance!
El primer
encendido se lo dejaron a Juan y Pepa que son compañeros sentimentales, pareja
de hecho, en paro y en régimen de exclusión social pese a los 4.000 euros que
cobran por lo bajini, padres de dos hijos, hijas, a los que han educado en la
diversidad de género donde todos somos todas o lo que nos salga del coño, que
no coña, como dirían las feministas radicales y miembros fundadores del
círculo “Arco Iris”.
Pepa le dijo
a Juan: “Estoy nerviosa cariño” Me parece esto la de las maquinitas del bar de
abajo. A ver que premio nos sale”.
La luz se
enciende y aparece un hombre con otro hombre, enseguida la de la mujer y mujer,
empiezan las luces a pestañear, suena un chasquido y un pestazo a cable quemado
y se funde la “semáfora” que se apagó para siempre en unos segundos.
Todos con
caras descompuestas y miles de euros perdidos.
Los
munícipes del gobierno retroprogresista, la de los orgullos, feministas,
círculos, de género, de diversidad de toda clase se quedaron muertas y mudos.
La nota de
prensa consensuada dice lo siguiente:
Seisa de
Noviembra.
La
“semáfora” de la diversidad de género o génera ha sufrido una avería, fundida
las cablas, cortocircuita que se piensa puede ser ataque o ataca del heteropatriarcado
fascista y derechistas.
Quemada toda
y sin ninguna utilidad desde mañana están centrada en la rotonda de la
diversidad como obra de arte abstracta que ha costado un dineral.
Viva siempre
el género y también la igualdad.
Mientras
Juan y Pepa sentado en la terraza del bar, tomando una cervecita y la tapita de
papas aliñás, miran el semáforo de siempre y se dicen por igual. Lo de siempre
no varía y es lo que vale más. ¡Qué niños hemos criados! ¡Estos no van hacer
ná!
Y Patrick
con la Jessica siguen abstraídos en la diversidad, en el género, en la
multiculturalidad pero de trabajar nada de nada porque a ellos nadie los van a
explotar.
Que vivan
los ropasueltas, que vivan en Madagascar.
Jesús
Rodríguez Arias
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